
Esto lo aprendí hace poco, habían cosas que no entendía, sobre la nueva vida en Jesús... a pesar de mis años en Cristo.
1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
Romanos 8:1-5
Analicemos el contenido del pasaje:
1. No hay condenación, para los que andan de acuerdo al Espíritu.
2. La Ley del Espíritu da vida.
3. Lo que era imposible para la Ley, es posible para Dios (Espíritu)
4. Somos justificados porque andamos en el Espíritu.
Cuantas
veces, hemos escuchado desde un púlpito, a un predicador, diciendo, no
hagas esto, no hagas aquello, esta mal, diciendonos una serie de
"normas" que a veces a "nuestro parecer" son absurdas o imposibles... Y
en nuestro interior pensamos, que como nos pueden pedir eso, si es tan
parte de nosotros, que nunca lo podremos dejar. Así es la Ley, dice
pablo en Romanos, la Ley, contenía una serie de mandatos y normas, que
decían cual era el comportamiento que debía mantenerse pero no como
lograrlo. Entonces logras entender a lo que voy. La primera parte del
verso tres dice: (parafraseando) "Lo que era imposible para la Ley, por
cuanto era débil la carne, es posible para Dios, por medio de la muerte
de Jesús, quien llevo nuestra naturaleza pecadora" Entiendes, No es la
serie de normas o mandatos lo que puede cambiar un corazón pecaminoso,
sino el mismo Jesús.
No me malinterpreten, no estoy diciendo,
que esperemos con los brazos cruzados que Jesús venga a cambiar mi
forma de pensar, pues también la porción que leímos dice en más de una
ocasión: "Los que andan en el Espíritu..."
¿Quienes son ellos?
Los que pensamos en Dios diariamente, los que nos fijamos en las cosas
de arriba, los que caminamos de acuerdo al Espíritu, los que fijamos
nuestra mirada en Jesús, autor y consumador de la fe, los que
profesamos que seguimos a Cristo. Por lo tanto como dice la Biblia, si
decimos que andamos en él, debemos caminar como él (Jesús) anduvo. Esto
es en el Espíritu.
A que quiero ir con todo lo que he
mencionado... a una verdad que me impacto de gran manera... es la
siguiente: Cambiar mi forma de pensar, actuar y caminar, no tiene mucho
que ver con Jesucristo, sino que se basa ABSOLUTAMENTE en Jesucristo.
Esta declaración es contundente... La relación entre mi camino en
Justicia y "andar como él anduvo", no me lo da el conocimiento (de la
Ley, incluso me atrevería decir, conocimiento bíblico, no que no sea
importante, pero el conocimiento sin la vivencia esta vacío), sino de
nuestra relación personal con Jesús. Entiende esta parte: Jesús tomo
todos nuestros pecados, y los llevó sobre sus hombros, no estamos
condenados, no podemos seguir caminando igual que como caminabamos
antes, no tenemos derecho a hacerlo, nuestra vida es nueva. Pero si
podemos llamarlo condicionante, sería que el hecho que caminemos con
libertad y en vida nueva, es directamente proporcional a mi relación
con Jesús.
Jesucristo, no es un estilo de vida de fin de semana,
es una convicción diaria que cambia mi forma de pensar, actuar y
caminar... Cuando volvemos a Jesús un estilo, de reuniones, personas,
lenguaje, vestido... y él no es el centro, realmente no hacemos nada,
pero cuando Jesús es ABSOLUTAMENTE nuestra vida... entonces nosotros
reflejamos a Dios en todo lo que hacemos.
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